Invertir en Arte: Retrato de Adele Bloch-Bauer

Invertir en Arte es una de las formas de inversión, más antiguas, y es que nos tenemos que remontarnos a época romana cuando el mecenazgo empezó a florecer al amparo de rico mercaderes que tutelaban a pobres artistas.
En los últimos años, el auge económico ha elevado esta forma de inversión que según el Banco de España es la tercera por detrás de la Construcción y los Productos Financieros.
Pero al contrario de estos dos últimos, invertir en obras de artes es una forma, que si bien da beneficio a más largo plazo, suelen pasar años antes de que un joven pintor novel se revalorice, es también más segura.
Los precios de las obras de arte han subido en los últimos 10 años casi un 20% de media que han tenido como destino prioritario el coleccionismo, el mecenazgo, y el enriquecimiento cultural propio y colectivo.
Pero si estás pensando en convertirte en coleccionista debes saber que este mundo no es tan sencillo como puede parecer a simple vista.
- Es necesario tener conocimientos suficientes del sector, o contar con el asesoramiento de un experto ya que es fácil encontrarse falsificaciones, o precios demasiados elevados o inflados.
- Después de esto debes tener muy claro en que quieres invertir, e invertir en aquello que te guste y quieras coleccionar realmente. Y por último se debe definir cuales son los objetivos de rentabilidad e inversión.
Comprar bien y barato, obtener beneficios fiscales y tener una obra de arte con proyección económica, nos pueden dar una plusvalía muy superior a la que obtendríamos con muchas otras modalidades de inversión
Un ejemplo de inversión en obras de arte es el Retrato de Adele Bloch-Bauer , de Gustav Klimt, que se vendió en 2006 por la cifra 135 millones de dólares.
A día de hoy ocupa el tercer puesto de la lista de los 10 cuadros más caros de la historia, lo que convirtió las obras de su autor, el austriacos Gustav Klimt, unas de las más deseadas.
Klimt además de pintor fué el fundador de la Secesión vienesa, movimiento del Art Nouveau. Y sus trabajos más conocidos de Klimt son sus últimos retratos, como el de Frau Fritsa Reidler (1906, Galería Osterreichische de Viena y entre sus obras más admiradas destacan las series de murales de mosaico (1905-1909) para el Palacio Stoclet, en Bruselas, una mansión privada, opulenta, diseñada por el arquitecto Josef Hoffmann, que fue también miembro de la Secesión vienesa
La pintura formaba parte de un grupo de cinco lienzos que hace pocos años fue devuelta a sus originales propietarios, una familia judía Bloch-Bauer, después décadas cuando les fueron confiscados por el ejército nazi, para pasar a formar parte de la Galería Nacional de Austria en 1948.
El cuadro fue adquirido por el magnate de los cosméticos Ronald Lauder.
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