Un poco de historia: el diamante Wittelsbach

Como comentábamos un par de días atrás en el caso de la joya Cullinan Heritage, entre las joyas circulan historias y nombres que las identifican. Un histórico a esta altura es el diamante Wittelsbach, cuyo pasado tiene comienzo durante el siglo XVII, momento en el que se lo rescata de una mina hindú.
Desde aquel momento, pasó por el joyero de muchos nobles europeos, incluida la Familia Real Wittelsbach de Bavaria, Alemania (de allí toma su nombre). Tras tanto tiempo circulando por distintas y distinguidas manos, hasta el año 2008 en que la famosísima casa de subastas de lujo Christie’s lo puso a remate en la ciudad de Londres.
Luego de una ardua batalla de ofertas, se hace acreedor del mismo Lawrence Graff (dueño de la joyería homónima) desembolsando nada menos que 24 millones 300 mil dólares, un precio superior al esperado.
El Museo Nacional de Historia Natural de Washington, conocido como el Smithsonian, ya se ha hecho con los servicios de esta joya para una exposición durante este año que lo reunirá junto con otro diamante muy reconocido, el famoso Hope.
Uno de los puntos más llamativos del Wittelsbach Diamond es el hecho de que ha bajado su cantidad de kilates con el paso de un dueño a otro. Durante la primera venta contaba con 35.52 kilates, pero Graff tomó la decisión de reformar su talla, llevándole a los 31.06 kilates.

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